A cuentagotas, y nunca mejor dicho, fueron entrando los distintos invitados a la premier de Vicky, Cristina Barcelona, la última película de Woody Allen. Centenares de personas se pasearon por la alfombra roja durante unos largos tres cuartos de hora. Hacía un “xirimini”, como diríamos en Catalunya; es decir, lloviznaba. Pero en cualquier caso, ninguno de ellos tuvo que usar el paraguas para resguardarse del agua.De entre todos los allí presentes los únicos que se mojaron fueron los “invitados de honor” de la noche, el equipo al completo del film. Fueron los últimos a pisar el tapiz rojo y los que quizás menos tiempo del correspondiente pasaron en él. Justo en el momento que les tocaba salir, una lluvia ya contundente bañaba Cannes.
Escondidos bajo paraguas, intentaron salvar su entrada de la mejor manera posible. Allen iba en todo momento de la mano de su esposa. Hacía cara incrédulo, sin entender cómo de golpe podía llover tanto. Pero se lo tomaba con humor, incluso haciendo como si se tapara con las solapas del traje para protegerse del frío o de quien sabe que (todos conocemos la hipocondría del director). Pocas muestras de afecto para dos de sus protagonistas que lo acompañaban, de hecho, casi ni palabras ni miradas intercambiadas.
Penélope iba muy guapa con un vestido largo blanco de inspiración griega y con esos moños tan repeinados que ella suele hacerse. Sin embargo, su cara era un mapa. No sé si por la lluvia y el temor a la corrida de rimmel, porque su Bardem no estaba aquí o quién sabe, pero realmente la actriz no paraba de hacer muecas extrañas, entre ellas casi ninguna sonrisa. O en todo caso una sonrisa muy forzada. Su compaña de reparto, en cambio, estaba sonriente y dulce, muy guapa también.Todo esto bajo la atenta mirada de cientos de fans y periodistas que rodeaban el gran Teatro Lumière sobre las 19h. Mañana en el mismo sitio y misma hora, se augura otra avalancha de masas, quizás superior a la de hoy. Y es que el arqueólogo más intrépido de Hollywood vuelve a la gran pantalla después de muchos años sin dejarse ver. Harrison Ford, Cate Blanchet y el mismísimo Steven Spilberg serán los encargados mañana de dar el toque de glamour y comercialidad a Cannes.
Carola Solé Casas.

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