17/5/08

Cannes, un festival de nivel


Pues ya estoy en Cannes, ese paraíso prometido.

Y la verdad, tengo que confesaros que estoy un poco sorprendida. Pensaba que a esta gente del cine les iba la bohemia, que el lujo les repelía. Pensaba que esto no iba a ser Hollywood! Y no lo es, Cannes no es la ceremonia de los Oscar pero, que no os quepa la menor duda: se le acerca.

Me explicaré, en Cannes hay distintos niveles. Todo y todos estamos estratificados. Hay acreditaciones distintas para profesionales de películas, para periodistas, para personas del mercado del film (productores, vendedores, instituciones, etc.) y para cinéfilos. Cada acreditación da acceso a unas salas o otras. Pero a vez, cada acreditación es un impedimento u otro a ciertas salas. Los periodistas, por ejemplo, tienen acreditaciones de tres colores, cada una abriendo y cerrando posibilidades. Esto nos contaban los periodistas enviados por Antena 3 y Telecino esta mañana, el uno con badge azul y el otro amarillo (el segudo con menor suerte).

De entre todos los estratos tened por seguro que los cinéfilos son la base de la pirámide. Sólo pueden entrar en 3 salas y optan a invitaciones a las otras (como el Teatro Lumière) sólo si queda alguna plaza libre que no quieran los otros estratos.

Siguiendo con esta filosofía de nivel, en la sala Lumière - donde hay las proyecciones más importantes de la competición - hay que ir vestido de "cocktail". Los chicos con esmoquin y pajarita (nada de corbatas) y las chicas con traje de noche, preferiblemente negro.

Y he aquí mi sorpresa. Que los artistas tengan que ir de etiqueta porque Armani les pague el traje me parece fabuloso. Ahora, creo que los amantes del cine no tienen porque sentirse ni más ni menos por lo que ponga en las etiquetas de su ropa y aun menos que su badge marque con tanta diferencia aquello que pueden o no ver.

Carola Solé.

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